Una de cada cuatro empresas modificó las condiciones laborales de sus trabajadores en 2016

Una de cada cuatro empresas, en concreto el 27,2%, aplicaron medidas de flexibilidad interna el año pasado, frente al 20,7% que recurrió a estos mecanismos en 2015 y el 24,3% que lo hizo en 2014, según la Encuesta Anual Laboral 2016 realizada por el Ministerio de Empleo a más de 319.000 empresas con cinco o más trabajadores.

Entre las medidas de flexibilidad interna se incluyen principalmente la modificación sustancial de las condiciones de trabajo (salario, jornada, horario, sistema de remuneración), la movilidad funcional o geográfica, la suspensión temporal del contrato o la reducción de jornada, y los cambios de contrato por distinto tipo de jornada.

De entre estos tipos de medidas, el 15,7% del total de empresas aplicaron medidas que afectaron a cambios de tipo de jornada en el contrato, el 12,3% a la jornada laboral, el 3,1% al sistema de remuneración y cuantía salarial, el 2,6% a la movilidad geográfica y el 2,4% a la movilidad geográfica.

El porcentaje de empresas que aplican medidas de flexibilidad interna es más elevado cuanto mayor es el tamaño de la empresa. Así, del 24,5% de las empresas de 5 a 9 trabajadores que recurrieron a estas medidas el año pasado se pasa al 54,3% en las empresas de más de 499 trabajadores.

La gran mayoría de las medidas de flexibilidad se adoptaron por acuerdo con los trabajadores, con porcentajes superiores o cercanos al 90% en los distintos tipos de medidas.

Por otra parte, el 34,5% de las empresas, independientemente de haber aplicado medidas de flexibilidad interna o no, adoptó otras medidas de ajuste el año pasado: el 17,2% despidió trabajadores, el 17,9% redujo costes no laborales, el 10,5% recortó inversiones y el 9,2% rebajó el volumen de trabajadores con contrato temporal.

Finalmente, el 53,2% de las empresas no aplicaron ni medidas de flexibilidad interna ni las mencionadas medidas de ajuste.

La encuesta revela además que para el 74,3% de las empresas con convenio colectivo, éste se adapta bastante o mucho a sus necesidades, porcentaje que se ha reducido considerablemente respecto a ejercicios anteriores (83,4% en 2015 y 82% en 2014).

A la hora de establecer el salario de nuevos empleados, el convenio es un factor “bastante o muy relevante” para el 84,5% de las empresas, seguido del salario de trabajadores similares en la empresa (72,1%).

En 2016, el 81,6% de las empresas proporcionaron algún tipo de formación a sus trabajadores, frente al 77,3% de 2015 y el 75% de 2014. La proporción de empresas que dan formación se incrementa según aumenta el tamaño, siendo el porcentaje del 76% en las de 5 a 9 trabajadores y del 99,9% en las empresas de más de 499 trabajadores.

LA TEMPORALIDAD, PRINCIPAL VÍA DE AJUSTE ANTE CAÍDA DE LA DEMANDA

Según la encuesta, el número de empresas que prevén incrementar su plantilla en 2017 y en los primeros meses de 2018 ha aumentado del 10,6% de hace un año al 16,4%, al tiempo que se ha reducido del 7,1% al 5,5% el porcentaje de empresas que prevé recortar su personal.

Por actividad económica, la mayor previsión de aumento de las plantillas, con un 27,3%, la registra el sector de información, comunicaciones, actividades financieras, de seguros e inmobiliarias, seguido de actividades profesionales, científicas y técnicas (22,3%), y de las actividades administrativas y servicios auxiliares (20,9%).

Por el contrario, el 7,2% de las empresas considera que podría reducirse el número de trabajadores de la construcción en un año. Por su parte, el 82% de las empresas prevé que el personal del sector de hostelería se mantenga estable.

Las empresas que prevén incrementar el empleo cubrirían estos puestos de trabajo mayoritariamente con contrato indefinido (65,8%) para el grupo de directivos, técnicos y profesionales con titulaciones superiores; casi por igual entre contrato indefinido y contrato temporal para los técnicos y profesionales de apoyo y empleados contables, administrativos y otros empleados de oficina, y recurrirían de manera mayoritaria al contrato temporal en el resto de las ocupaciones, especialmente en personal no cualificado (77%).

Ante un repunte de la demanda relevante y de cierta duración, el 37,9% de las empresas apostaría por contratar nuevo personal indefinido, frente al 36,6% que declaró lo mismo en la encuesta de 2015; el 31% de la de 2014 y el 19,3% que lo hizo en la de 2013. Al mismo tiempo, entre 2013 y 2016 se ha reducido desde el 68,1% al 49,6% el número de empresas que optaría por contratos temporales si se incrementara la demanda.

Para afrontar una reducción de la demanda, el 72,6% de las empresas reduciría costes no laborales y el 55,1% recortaría costes laborales (este porcentaje era del 67,1% en 2013).

De entre aquellas que reducirían los costes laborales, más de la mitad despediría trabajadores temporales (54%) y el 9,4% a fijos. El 21,1% preferiría recortar el número de horas trabajadas, con la consiguiente rebaja salarial, mientras que el 8,8% optaría por reducir la parte variable de las retribuciones.