5 comisiones bancarias que no tienes por qué seguir pagando

El pasado año los principales bancos españoles ingresaron unos 872 millones de euros más que en 2017 en concepto de comisiones. En total, el pastel de las comisiones fue de 10.239 millones de euros y las mejores porciones de la tarta se las llevaron el Santander (2.631 millones de euros), CaixaBank (2.583), BBVA (1.682), Banco Sabadell (1.250) y Bankia (1.065). Bankinter, Unicaja, Liberbank y Abanca se conformaron con el resto.

El cobro de comisiones se ha convertido en un negocio muy rentable para la banca. No obstante, si bien es cierto que algunas comisiones son inevitables, sobre todo las relacionadas con la contratación de productos fuera de balance como los fondos o los planes de pensiones, hay otras por las que no deberíamos seguir preocupándonos.

“Está en nuestras manos reducir las comisiones que pagamos cada año a nuestro banco”, afirman los expertos del comparador de cuentas bancarias HelpMyCash.com, que ponen como ejemplo las comisiones de mantenimiento y administración de las cuentas corrientes, que son muy fáciles de evitar. “La mayoría de los bancos ofrecen una cuenta corriente sin comisiones, sobre todo para los clientes con la nómina domiciliada en la entidad. Simplemente debemos solicitar a nuestra entidad que cambie nuestra antigua cuenta por una nueva que sea gratuita y si se niega, basta con cambiar a otro banco para dejar de pagarlas”, explican desde HelpMyCash.

Hoy en día, incluso los clientes sin nómina pueden deshacerse de un buen puñado de comisiones gracias a las cuentas sin vinculación gratuitas que comercializan tanto los bancos tradicionales, como BBVA o Bankia, como los bancos online y la banca fintech.

Comisión de administración

Hubo un tiempo en el que pagar 60 céntimos por cada apunte que el banco registraba en nuestra libreta era lo habitual. El problema es que a final de mes el número de apuntes puede ser de varias decenas, por lo que la factura puede dispararse.

Afortunadamente, la comisión de administración ha vivido tiempos mejores y aunque los libros de tarifas de los bancos la siguen recogiendo, la mayoría no la aplican sobre sus cuentas corrientes principales, menos aún si el cliente tiene sus haberes domiciliados. Aquellos que la sigan pagando, pueden negociar con la entidad o solicitar el cambio a una cuenta corriente que no contemple esta comisión. Si el banco no ofrece una solución, se puede buscar una entidad que no la cobre, que son muchas; los bancos online y los bancos fintech no aplican esta comisión sobre sus cuentas, independientemente de la vinculación que tenga el cliente.

Comisión de mantenimiento de las tarjetas

A pesar de que aún son muchos los clientes que pagan cuotas de emisión y de renovación por sus tarjetas, lo cierto es que conseguirlas totalmente gratis es bastante sencillo. Algunos usuarios están dispuestos a desembolsar varias decenas de euros por ciertas tarjetas, ya que sus ventajas compensan (aquí podríamos incluir las famosas American Express), pero otros siguen pagando esta comisión sin que su desembolso esté justificado.

Desde el comparador HelpMyCash señalan que el número de tarjetas sin cuotas es cada vez más amplio y que se pueden conseguir tanto en los bancos tradicionales como en los virtuales, aunque en los primeros es más habitual que la entidad imponga ciertas condiciones para que el plástico sea gratis (nómina o consumo mínimo anual), sobre todo si es de crédito.

Comisión por reclamarnos un descubierto

La comisión por reclamación de posiciones deudoras se cobra por el esfuerzo y el coste en el que incurre la entidad al tener que reclamar a sus clientes el pago de una deuda. El problema viene cuando dichos esfuerzos se reducen al envío de una carta estándar o de un SMS. ¿Está justificado en tal caso su cobro? Esta comisión suele oscilar entre los 30 y 40 euros: BBVA cobra 30 euros, CaixaBank, 35 y Banco Santander, 39. Algunas entidades se sitúan por debajo de la media, como ING que cobra 25 euros por este concepto y otras la han eliminado, como EVO Banco.

El Banco de España, en su Memoria de Reclamaciones de 2017, explica que su aplicación es “una práctica bancaria habitual” y considera que para poder cobrarla, además de tener que estar recogida en el contrato, deben haberse realizado “gestiones efectivas de reclamación”, algo que “no queda justificado con la simple remisión periódica de una carta generada por ordenador, debiendo la entidad concretar y acreditar la realización de dichas gestiones”.

En caso de desacuerdo con la entidad, se puede solicitar la retrocesión de la comisión a través del servicio de atención al cliente y si este no responde favorablemente, elevar una queja al Banco de España.

Comisión por el envío de correspondencia

La banca quiere que todo se haga por Internet, incluso la recepción de notificaciones. De ahí que algunas entidades cobren por el envío del correo en formato papel. Evitar esta comisión, cuyo coste puede ser el mismo que el de un sello nacional por cada envío (60 céntimos actualmente), es tan fácil como solicitar a la entidad que active la correspondencia virtual.

Comisión por cambio de divisa

A la hora de viajar al extranjero, solemos pasar por alto las comisiones que nos aplica nuestro banco. La sorpresa llega cuando al revisar el extracto de vuelta a casa comprobamos que lo que calculamos que habíamos gastado no se corresponde con la realidad. La culpa hay que achacársela a la comisión por cambio de divisa que aplican los bancos tradicionales cuando se paga una compra en una moneda distinta al euro. Mientras que el cliente hace sus cálculos sobre el cambio de moneda real, la banca suele aplicar una comisión del 3% sobre el contravalor, por lo que todas las compras pagadas en otra divisa acaban saliendo más caras.

La banca fintech se ha propuesto cambiar esto, reduciendo las comisiones y aplicando el tipo de cambio interbancario.