El teletrabajo, valor al alza

Teóricamente, el teletrabajo es una forma flexible de organización del trabajo que consiste en el desempeño de la actividad profesional sin la presencia física del trabajador en la empresa durante una parte importante de su horario laboral.

La definición, para cualquier trabajador, y cada vez para más empresarios, suena muy bien. Estudios nos dicen que un 40% de los empleos en las empresas españolas se pueden realizar desde casa. Otro estudio del Cisco apunta que el teletrabajo puede aumentar la productividad de los empleados hasta en un 23% y reducir el índice de absentismo en un 63%.

Aún así, el Instituto Nacional de Estadística apunta que solo un 22% de las empresas de nuestro país cuenta con un programa de teletrabajo. Lo que se traduce, según Adecco, en 1,4 millones de personas. Estamos muy lejos de países muy consolidados en este ámbito como Dinamarca (donde un 37% de los ocupados trabaja desde casa), Holanda con un 30% o Reino Unido con un 26%. Es probable que el poder y el control que cree tener el empresario sobre el trabajador al disponer de él en un lugar y durante un tiempo concreto influyan en estas estadísticas. Muchos empleadores creen que el rendimiento y la productividad de sus trabajadores se verá afectado si desempeñan sus funciones desde casa. Según Randstad, el 69% de los empleados españoles preferiría trabajar desde casa pero “no puede porque su empresa no se lo permite”. Este modelo de trabajo requiere un cambio en el modelo de negocio (trabajar en base a la consecución de objetivos) y una gran confianza por parte del empresario en sus trabajadores.

Es obvio que el teletrabajo no funciona en todas las empresas ni en todos los puestos de trabajo. Para discernir en cuáles puede ser una buena opción y en cuáles no, te dejamos una lista de ventajas y desventajas.

Ventajas del teletrabajo

El teletrabajo conlleva ventajas en los dos sentidos, tanto para el empresario como para el trabajador. Estas son algunas:

Permite compatibilizar la vida personal y laboral: Es evidente que el no tener que desplazarte y estar sujeto a un horario concreto hace más fácil compaginar el trabajo con la vida personal. Así, se tiene la oportunidad de organizar el tiempo sin ningún tipo de repercusión negativa, ni en el ámbito familiar, ni en el profesional.

Aumenta la productividad: Hay que tener en cuenta el tiempo que ganas en desplazamientos y en otro tipo de distracciones (conversaciones con compañeros, reuniones improductivas, etc).

Mayor ahorro económico: El ahorro es para ambas partes. Para ti como empresario, supondría, por ejemplo, un ahorro en el local. Podría ser más pequeño e, incluso, podrías dejar de necesitarlo. Al mismo tiempo, tus empleados se ahorrarían los gastos de desplazamiento y las comidas, si lo hacen fuera de casa.

Elimina las fronteras: Con el teletrabajo no existen las limitaciones que impone la distancia a los empleos que requieren una presencia física.

Puedes contratar a la persona que necesitas, aunque viva en otra ciudad o incluso en otro país, lo que de nuevo beneficia a las dos partes.

Desventajas del teletrabajo

No todo iba a ser fácil y positivo. El teletrabajo, como todo, tiene algunos contras que te detallamos a continuación.

El teletrabajo no se adapta a todo tipo de empleos. En algunos casos, la presencia física es fundamental.

Este sistema de trabajo requiere mucha disciplina, teniendo en cuenta que muchos de los trabajadores lo realizarían en sus propias casas, donde abundan las distracciones. No es una buena alternativa para todos los perfiles.

Aunque hay multitud de herramientas para mantener el contacto, crear un entorno de trabajo en equipo desde la distancia es complicado.

No todos los hogares están preparados para trabajar en condiciones y eso es algo que podría repercutir negativamente en el comportamiento y el rendimiento de tu empleado.

A veces, el teletrabajo puede llegar a incrementar el estrés del empleado, debido a la dificultad para fijar un horario y desconectar de los asuntos laborales.