La apuesta por los beneficios sociales incide directamente en el rendimiento de los empleados

manzanaSon varios los estudios que ya relacionan conceptos como productividad y empresa saludable, como es el caso del informe IESE Business School que responde a la pregunta de “¿Por qué las empresas deberían invertir en la promoción de un entorno laboral saludable?” Según la encuesta donde se medían variables como la salud, la rotación, el absentismo, la incapacidad laboral y programas de compensación el coste medio por empleado se reducía un 26% tras la inversión en beneficios sociales. Avalados por estos datos Up SPAIN ha elaborado una lista con casos concretos que evidencian ese cambio de rumbo que ya han comenzado a adoptar algunas empresas españolas.

Un estudio realizado por “The National Institute for Occupational Safety and Health” (NIOSH) a un millón de trabajadores, tal y como recoge el informe “Productividad y empresa saludable” de IESE Business School, ofrece datos sobre el impacto de los programas de salud y bienestar en las empresas y la mejora de los indicadores de absentismo y productividad.

Los datos revelan un descenso notable en los costes medios del “Health and Productivity Management” (HPM) que miden el impacto de la salud, la rotación, el absentismo, la incapacidad laboral y los programas de compensación en los trabajadores. Según el estudio, el ahorro en el coste medio por empleado en HPM -situado en 9.992 dólares o 8,89 euros- es de 2.562 dólares (2,28 euros) por empleado, tras la aplicación eficaz de programas destinados a mejorar el desempeño y productividad laboral. Esto supone un descenso de los gastos de empresa de un 26%.

A raíz de los resultados de estos informes, que evidencian cómo la puesta en marcha de planes que inviertan en la salud laboral -tanto física como mental- mejora la productividad de los empleados, han asentado la idea de la “necesidad” de incluir este tipo de acciones en las empresas españolas.

Up SPAIN trae algunos ejemplos de cómo estas empresas están adaptando sus modelos de trabajo y cómo están impactando en su volumen de beneficios.

La inclusión de incentivos y beneficios sociales como parte de los paquetes retributivos que las empresas ofrecen a sus empleados, reportan a las compañías ventajas que van más allá del ámbito fiscal o la liquidez. De hecho, en los últimos años se miden también en términos como la satisfacción laboral o capacidad para atraer y retener talento.

Mostrar preocupación por aspectos de la vida de los empleados va más allá de la evaluación de su desempeño laboral, y abarca ámbitos como la conciliación de la vida laboral y personal o la salud.

En este sentido, el estrés es la principal preocupación para 3 de cada 4 empresas españolas, que ponen en evidencia que los seguros médicos no son suficientes, según el estudio Staying Work, elaborado por Willis Towers Watson.

Además, cuestiones como el sobrepeso o el sedentarismo también están repercutiendo en la productividad laboral, hecho por el cual las empresas están invirtiendo en planes que promocionen la actividad física o la educación nutricional, entre otras medidas.

La creatividad en este sentido por parte del área de RRHH ha ido encaminada al impulso de los cheques de comida, el gasto en teléfono móvil o coche de empresa, servicios de guardería, espacios para la lactancia o la posibilidad de llevar a los niños al trabajo en caso de urgencia. Las opciones son tantas como diversas las plantillas y sus necesidades.

Por otro lado, algunas empresas como Iberdrola ya están aplicando medidas destinadas a aumentar la flexibilidad de sus horarios y ha añadido un margen de entrada y salida de una hora y 45 minutos, lo que ha repercutido en la empresa en un beneficio de 500.000 horas anuales de productividad y una reducción en un 10% de los índices de absentismo y siniestralidad.

Sin embargo, estas medidas no son aplicables únicamente a gran escala. Empresas pequeñas también ven rentable aplicar medidas encaminadas a mejorar la conciliación familiar y laboral.