¿Sabes que gastos son deducibles y no deducibles a efectos de IVA e IRPF?

Deducir o no deducir, esa es la cuestión para muchos autónomos. Y es que la deducción de gastos puede ahorrarte mucho dinero en impuestos si lo haces bien. Pero si no, si cometes algún error, es muy probable que tengas algún que otro problema con Hacienda.

Sigue leyendo y conviértete en un experto en la deducción de gastos a efectos de IVA e IRPF.

Qué es el IVA y el IRPF

Al hablar de deducción de gastos tenemos que mencionar, inevitablemente, a los dos impuestos sobre los que podremos conseguir una rebaja: el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).

¿Qué es el IRPF?

El IRPF es un impuesto que grava la renta de las personas físicas entre las que se encuentran, también, los autónomos.

Su objetivo es que todos los españoles contribuyamos al sostenimiento del Estado en función de nuestros ingresos y situación personal.

Por eso es un impuesto progresivo; es decir, cuanto mayor es tu renta, más tienes que pagar.

Así, Hacienda establece una serie de porcentajes para poder calcular cuánto debes aportar en concepto de IRPF según tu volumen de ingresos.

A los trabajadores por cuenta ajena se les retira de su nómina cada mes y, después, en la declaración de la Renta anual ajustan cuentas y ven si han pagado de más o de menos según sus ingresos totales.

En tu caso, al ser autónomo, tendrás que retener una pequeña cantidad en cada factura que emitas y hacer también la declaración de la Renta para ajustar cantidades.

¿Qué es el IVA?

En cuanto al IVA, ya sabes que es un impuesto directo que grava el consumo y que se suma al importe de cada artículo o servicio en venta.

Como autónomo este impuesto te afectará de dos formas distintas: pagarás el IVA de los bienes o servicios que adquieras para desarrollar tu actividad y se lo añadirás, también, a los bienes o servicios que vendas a tus clientes.

A final de cada trimestre, deberás entregar a Hacienda el IVA que has cobrado a tus clientes y, a cambio, podrás recuperar el que has pagado al adquirir bienes o servicios para llevar a cabo tu actividad.

Esto se conoce como IVA soportado e IVA repercutido, ¿lo sabías?

Diferencia entre IVA repercutido e IVA soportado
El IVA repercutido es el que cobras por los servicios prestados o los productos vendidos a tus clientes, ya sean empresas o consumidores finales.

Es decir, es el porcentaje de IVA que se suma sobre la base imponible de una factura cuando la emites.

Esta cantidad, una vez cobrada, no te pertenece. Actúas como un intermediario y deberás devolvérsela a Hacienda en la declaración trimestral del IVA.

El IVA soportado, en cambio, es el que pagas cada vez que compras cualquier producto o servicio para desarrollar tu actividad económica.

Por suerte, la Agencia Tributaria establece que los autónomos y las empresas pueden deducirse el IVA soportado para realizar su actividad.

¿Cómo se hace?

El total de IVA soportado se resta al total del IVA repercutido. Y así se calcula si te toca pagar o, si por el contrario, Hacienda te tiene que devolver dinero a ti.

Para ello, es importante deducir todos los gastos que sean deducibles para reducir en la medida de lo posible la cantidad total de IVA a pagar.